No sabemos bien cómo explicarlo.
Pero quien va, vuelve.
No somos pastoral juvenil ni un movimiento aparte. Somos parte de la misma Iglesia: Una, Santa, Católica y Apostólica.
El centro de todo es la Eucaristía. Organizamos adoraciones mensuales para que los jóvenes se encuentren con Jesús.
"Cuanto más recibimos la Eucaristía, más nos parecemos a Jesús."
Un chico italiano normal: videojuegos, fútbol, amigos. Pero también iba a Misa cada día y adoraba la Eucaristía. Murió de leucemia a los 15 años ofreciendo todo por la Iglesia.
El Papa Francisco lo beatificó en 2020. Lo conocen como el "influencer de Dios". Usó internet para llevar a otros a Jesús.
En cada Misa, el pan y el vino se convierten realmente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. No de manera simbólica. Real. Verdadera. Sustancialmente.
El pan deja de ser pan. Queda solo Cristo: su cuerpo, su sangre, su alma, su divinidad. Lo llamamos "transubstanciación".
Jesús no manda un representante. Se entrega Él mismo, igual que en la Cruz. Cada Misa es el Calvario hecho presente hoy.
La Iglesia la llama "fuente y cima" de la vida cristiana. No hay nada mayor que estar con Cristo en la Eucaristía.
"El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna."Jesús · Juan 6:54
Algunos se preguntan: ¿y qué se hace ahí? La respuesta es simple: no hay reglas.
"El tiempo pasado en adoración es el más provechoso de nuestra vida."San Juan María Vianney
Parroquia San Rafael Arcángel · Escazú · 7:00 PM
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